Se carga al 100 % todos los días
Aguanta muchísimos más ciclos de carga, es más segura y se calienta menos. A cambio pesa más y no entrega la energía tan rápido, así que estos carros suelen tener una conducción menos deportiva.
La respuesta corta.
Ninguna de las siete cosas que deciden si vas a estar contento con tu eléctrico aparece en la ficha del concesionario. La autonomía que te muestran depende del ciclo con el que la midieron y puede venir inflada hasta un 35 %; el consumo real en Colombia no es el del laboratorio porque aquí hay montaña; y la pregunta que más pesa —dónde vas a cargar— no es del carro, es de tu casa.
Hay una conversación que se repite igual en todos los concesionarios del país. El comprador pregunta cuánto rinde. El vendedor dice un número. El comprador lo compara con el número de la marca de al lado, decide, firma, y tres semanas después descubre que su carro rinde bastante menos que lo que decía el aviso —y que el de al lado, que «rendía menos», habría rendido más.
No hubo engaño. Hubo dos cifras que nunca fueron comparables y nadie lo dijo. Esta guía recoge las siete preguntas que evitan eso, en el orden en que conviene hacerlas, y termina donde termina siempre la conversación cuando se hace en serio: en cuánto te va a costar el kilómetro en pesos.
Es la primera pregunta y casi nadie la hace. La autonomía anunciada sale de un ciclo de homologación: un protocolo de laboratorio. Hay cuatro en circulación y no dan el mismo resultado ni por asomo para el mismo carro.
| Ciclo | De dónde es | Qué tan optimista |
|---|---|---|
| EPA | Estados Unidos | El más cercano a la realidad, sobre todo en carretera |
| WLTP | Europa | Entre 10 % y 15 % por encima del EPA |
| CLTC | China | Entre 30 % y 35 % por encima del EPA |
| NEDC | Europa, obsoleto | El más inflado de todos, y aún se cita en Latinoamérica |
El NEDC merece un párrafo aparte: está descontinuado —Europa lo reemplazó por el WLTP— y aun así varias marcas que llegan a Colombia y a la región lo siguen citando en sus materiales. Es un ciclo de los años setenta que no enciende el aire acondicionado y acelera con una suavidad que ningún conductor real tiene.
Lo que hay que hacer con esto es sencillo: pregunta con qué ciclo se midió antes de comparar dos carros, y si son distintos, no compares los números tal como están. Para contrastar, la base europea EV Database publica autonomías medidas en condiciones reales de frío y calor —con la advertencia de que la versión europea de un modelo no siempre es la que se vende aquí.
Esta es la cifra honesta, y es la que casi nadie mira. El consumo se mide en kilovatios-hora por cada 100 kilómetros (kWh/100 km) y funciona igual que los litros por cada 100 km de un carro de gasolina: cuanto más bajo, mejor.
La ventaja del consumo sobre la autonomía es que se traduce a pesos directamente: multiplícalo por lo que te cuesta el kilovatio en casa y ya sabes lo que vale tu kilómetro. La autonomía, en cambio, es el consumo multiplicado por un tamaño de batería y luego pasado por un ciclo de laboratorio, con lo que se pierde por el camino.
Y hay un detalle colombiano que ninguna ficha recoge: aquí hay montaña. La cifra homologada sale de un ciclo en terreno plano; una ruta de subida consume bastante más de lo que la bajada devuelve por regeneración, así que el mismo trayecto de ida y de vuelta no gasta lo mismo. El consumo real de los eléctricos en Colombia se mueve entre 14 y 21 kWh/100 km según el modelo y la ruta.
Esta pregunta cambia tu rutina diaria durante los próximos ocho años, y casi ningún vendedor la menciona. Hay dos familias en el mercado y se cuidan distinto.
Aguanta muchísimos más ciclos de carga, es más segura y se calienta menos. A cambio pesa más y no entrega la energía tan rápido, así que estos carros suelen tener una conducción menos deportiva.
Da más autonomía con menos peso, pero aguanta menos ciclos. Cargarla al 100 % todos los días la desgasta: se sube al tope solo antes de un viaje largo.
Para cualquiera de las dos vale la misma regla, y es contraintuitiva: enchufa cada vez que puedas. Los ciclos cortos —del 60 % al 80 %, del 70 % al 90 %— desgastan menos que los ciclos largos del 20 % al 100 %. Llegar a casa con 70 % y enchufar igual no es desperdiciar una carga: es cuidar la batería.
La primera vez que llegues a una electrolinera te va a confundir algo: el carro no carga a la misma velocidad todo el tiempo. Del 10 % al 80 % puede ser rapidísimo, y del 80 % al 100 % puede demorar lo mismo o más que todo lo anterior. No está fallando: a medida que la batería se llena ofrece más resistencia a la energía que entra, y el carro baja la potencia a propósito para no dañarla.
La consecuencia práctica en un viaje es que parar dos veces al 80 % es más rápido que parar una vez al 100 %. Y la pregunta útil para el vendedor no es «¿cuántos kilovatios admite?» sino «¿cuánto se demora del 10 % al 80 % en un cargador rápido?» — la potencia máxima suele sostenerse unos pocos minutos, el tiempo de esa ventana es lo que de verdad vas a vivir.
Hay dos tipos de corriente detrás de esto. La alterna es la de la casa: carga lenta, de noche, mientras duermes. La directa es la de los puntos de carga rápida y necesita instalaciones especializadas —y dentro de ella todavía hay varios niveles de potencia.
El estándar internacional más extendido hoy es el CCS2: un solo puerto que sirve tanto para la carga lenta en casa como para la rápida en la calle. Es lo que encuentras en la mayoría de la infraestructura pública que se está instalando.
El GBT es el estándar chino, y varias marcas lo siguen trayendo a Colombia en algunos modelos. La diferencia práctica es que trae dos puertos separados, uno para carga rápida y otro para lenta. No es un defecto en sí, pero antes de comprar conviene confirmar cuántos cargadores públicos de tu ruta habitual son compatibles, y si necesitarás adaptador.
Dos funciones que vas a usar todos los días y que casi ningún vendedor explica.
Si solo puedes hacer una pregunta, que sea esta —y no es del carro, es de tu casa.
La ventaja central de un eléctrico es llegar, enchufar y amanecer con la batería llena. Sin toma propia esa ventaja desaparece y se convierte en una logística: buscar cargador libre, madrugar para alcanzarlo, planear el fin de semana alrededor de una electrolinera. En Colombia la carga pública todavía está en desarrollo y depende mucho de la ciudad, del barrio y de qué tan lejos te quede el punto.
Esto no significa «no lo compres». Significa cómpralo sabiendo en qué te metes. Y si vives en copropiedad, hay tres cosas que conviene confirmar por escrito antes de firmar, porque después ya no hay margen:
Todo lo anterior sirve para llegar aquí. Un carro que gasta 15 kWh/100 km, en un hogar de estrato 4 con un Costo Unitario de 902 COP/kWh —cifras de una factura real de EPM en Guarne, Antioquia—:
| Tarifa marginal (CU de la factura) | 902 COP/kWh |
| Consumo del carro | 15 kWh/100 km |
| Costo por kilómetro, eléctrico | 135 COP |
| El mismo kilómetro en gasolina corriente | 356 COP |
| 1.000 km al mes, eléctrico | 135.300 COP |
| Cargando en la calle, a 1.500 COP/kWh | 225 COP/km |
Dos advertencias sobre esa tabla, porque son justo las que las comparaciones de internet se saltan. La primera: la comparación con gasolina supone 45 km por galón y el galón a 16.100 COP, y hay que decir contra cuál gasolina —entre corriente y extra hay un 15–20 % de diferencia—. La segunda, y es la más importante: ese cálculo se hace con la tarifa marginal, no con el promedio del recibo.
Casi todas las guías que vas a encontrar dividen el total de la factura entre los kilovatios consumidos. Ese promedio lleva dentro cosas que pagas cargues el carro o no —cargo fijo, alumbrado público, a veces acueducto y aseo—, y si te subsidian, subestima hasta un 26 % lo que de verdad te cuesta cargar, porque el subsidio se topa en el Consumo de Subsistencia y los kilovatios del carro caen justo por encima de ese tope. El cálculo completo está aquí, y dónde encontrar el CU en tu factura, aquí.
Ocho preguntas. Si el vendedor no sabe responder tres o más, esa también es información.
Al final, las siete preguntas desembocan en una sola cifra —lo que gasta tu carro, en tu ruta, con tu tarifa— y esa no la tiene el fabricante, ni el concesionario, ni esta guía. La tienes tú, y solo aparece midiendo.
Ahí es donde entra la aplicación de Mi Vehículo Eléctrico: registra tus recorridos y tus cargas, lee el Costo Unitario directamente del PDF de tu factura y calcula tu costo por kilómetro con tu tarifa real y tu consumo real — no con un promedio nacional ni con una cifra de laboratorio.
Y dice de dónde sale cada cifra.
Línea llena si se midió, punteada si se dedujo. Cuando falta un dato, la app lo dice en vez de inventarlo — y cuando sus propias cuentas no cuadran, también. Los 12 meses del plan completo son para quienes empiecen a medir primero: ninguna comparación entre modelos se publica con menos de 25 hogares midiendo en el mismo municipio, así que quien mide primero es quien hace posible el dato de todos.
Ser pionero — 12 meses gratisPorque depende del ciclo con el que la midieron. El EPA estadounidense es el más cercano a la realidad; el WLTP europeo queda entre 10 % y 15 % por encima; el CLTC chino entre 30 % y 35 %; y el NEDC, obsoleto pero todavía citado en la región, es el más optimista de todos. Dos cifras de ciclos distintos no son comparables.
Por debajo de 15 kWh/100 km es muy eficiente, entre 17 y 21 es lo normal y por encima de 22 consume demasiado. En Colombia el consumo real se mueve entre 14 y 21 kWh/100 km según el modelo y la ruta, porque la montaña cambia el gasto frente al laboratorio.
Depende del uso. La LFP aguanta muchos más ciclos, es más segura y se puede cargar al 100 % a diario, pero pesa más. La NMC da más autonomía con menos peso, aguanta menos ciclos y conviene dejarla entre 80 % y 90 % salvo antes de un viaje largo.
En casa, unos 135 COP por kilómetro con un CU de 902 COP/kWh y un consumo de 15 kWh/100 km, frente a unos 356 COP en gasolina corriente. La carga pública se cobra entre 1.200 y 1.700 COP/kWh, entre dos y cuatro veces más cara que la de casa.
Se puede, pero cambia la experiencia y encarece el kilómetro. Sin toma propia dependes de la carga pública, que en Colombia todavía está en desarrollo. Si vives en copropiedad, confirma por escrito la autorización para instalar el punto, la capacidad de la acometida y cómo se va a facturar esa energía.
Los rangos de los ciclos de homologación y las recomendaciones de química de batería, curva de carga y conectores son referencia del sector, no mediciones propias: son los valores que se citan de forma consistente en la literatura técnica y en las bases de pruebas independientes. Las cifras en pesos —Costo Unitario de 902 COP/kWh, 135 COP por kilómetro— salen de facturas reales de EPM de 2026 y del cálculo de Mi Vehículo Eléctrico. El rango de 14 a 21 kWh/100 km para Colombia es una estimación a partir de consumo declarado y condiciones de ruta: el comparativo medido por modelo no se publica hasta que haya 25 hogares midiendo en un mismo municipio. Es la misma regla que la aplicación se aplica a sí misma.